
Aún cuando conservo en el paladar el dulce sabor que me dejó la ciudad de Nápoles en una escapada reciente, veo y leo atónita la noticia del abandono y la muerte de dos niñas gitanas en los mares de esta ciudad.
Ya sé que no es el único lugar del mundo en el que a la gente se la deja morir, ya sea de hambre y de sed, de enfermedad o de tristeza, pero me asombra ver tan de cerca la crueldad de los seres humanos.
Los medios apuntan que sobrevivian mendigando y decidieron darse un baño en un mar que no conocían, como otras miles de sorpresas, de detalles, de juegos y de inocencia, que les fueron negadas el mismo día en que nacieron.
Me acuerdo perfectamente de una gitanita con ojos negros de aceituna, que deambulaba por una ciudad en la que viví un tiempo, acompañada de una madre, para ella desconocida.
Aquella mujer menuda, que lucia un pañuelo negro en la cabeza como si del mayor y mas doloroso duelo se tratase pedía ayuda y a mi no se me ocurrió nada mejor que entrar con la niña en el supermercado mas próximo y llenarle el cesto con todo los alimentos que ella desconocía. Mientras tanto, aquella mujer compungida por un dolor que por suerte, no he vivido, fumaba cigarrillos caros en la puerta del establecimiento, esperándonos, con un bebé dormitando en el brazo que le quedaba libre.
Soy consciente de que en el mundo, existen miles, millones de personas, que luchan contra esta barbarie que es la indiferencia y que mi gesto fue una miga de pan que voló con el aire aquella misma tarde sin dejar ni rastro, para que aquella niña de ojos negros de aceituna encontrara de nuevo el camino que la condujera a tener el derecho de saciar el hambre un dia más.
Siento una profunda rabia y una pena tremenda, por todas las personas que se quedaron indiferentes, mientras aquellas niñas se ahogaban en el mar.
¿Que será de sus hijos? ¿y de los hijos de sus hijos?
Hoy todo es demasiado incierto. Es más de lo mismo.
La fotografia que encabeza el post, són las manos de una mujer iraní, agarrada a un camión, para ser vista por los soldados de una brigada del ejercito iraquí que distribuian alimentos, agua y medicamentos en Bagdad (Irak)el 8 de mayo de 2008 durante la operación iraquí FREEDOM.